En Chino, Qi se pronuncia Chee,
significa energía vital o fuerza de vida.
El Qi circula en todas las formas de materia (animada e inanimada) y es la fuerza esencial que sostiene la vida.
Los ancestrales sistemas de curación chinos están construidos sobre la premisa de que mejorar y arreglar el QI es el camino hacia la prevención y curación de las enfermedades.
El Qi viaja a través de nuestro cuerpo a lo largo de meridianos, también reside en la sangre y es transportado a través del cuerpo como la sangre fluye por los vasos sanguíneos.
Hay cuatro tipos de Qi:
- Congénito (o ancestral), es heredado de nuestros padre y madre.
- Adquirido, es la energía obtenida de la comida y del aire.
- Yong, es la energía que nutre el cuerpo en sí misma.
- Wei, es la energía defensiva que protege el cuerpo de factores patógenos externos o internos.
Las funciones del Qi en nuestro cuerpo además del sostenimiento de la vida son:
- Impulso del crecimiento y el desarrollo del cuerpo
- Defensa contra factores patógenos
- Temperatura, es decir, mantener el calor corporal
- Control de la sangre y los fluidos corporales
- Transformación, esto es, metabolizar el Qi y los fluidos corporales.
La dispersión del Qi en el cuerpo significa la muerte. Recordemos que en la Medicina Tradicional China la salud es la manifestación del balance, del equilibrio y la enfermedad es consecuencia del imbalance y desequilibrio.




